Una revision de probióticos  en equinos: ¿son realmente  "alimentos funcionales"?

WEESE, J.SCOTT, DMV, DVSc,

Diplomate ACVIM

Department of Clinical Studies, Ontario Veterinary College, University ofGuelph, Ontario, Canadá. 2001

TRADUCCIÓNY SÍNTESIS: CAMILO GIRALDO RUIZ. DMV

INTRODUCCIÓN

La terapia probiótica puede ser útil en el tratamiento o prevención de diferentes desórdenes, particularmente enfermedades diarreicas. Los especialistas podrían atreverse a usar probióticos que estén debidamente etiquetados (género, especies e idealmente cepas), indicando el número de organismos viables. Idealmente, únicamente los organismos que han demostrado colonizar el tracto intestinal de caballos y de productos cuya eficacia ha sido demostrada clínicamente deberían ser usados. Mas investigación es necesaria, pero las dosis para equinos de 1 x 109 a 1 x 1010 CFU/50 Kg, por día parecen ser razonables en el momento.

 Eluso de probióticos se ha incrementado tanto en la medicina humana comoveterinaria. Las propiedades atractivas de los probióticos incluyen lahabilidad de reducir el uso de antibióticos, el aparente alto índice deseguridad, la percepción positiva del público acerca de las terapias"alternativas" o "naturales". A pesar del rápido incremento en el interésde probióticos que ha ocurrido en la última década, se mantiene unainsuficiente cantidad de investigaciones básicas y aplicadas en especiesveterinarias. Este artículo pretende proveer a los veterinarios de unbásico conocimiento de las propiedades de los probióticos, los principiosde la terapia probiótica, y una mirada general de las recientesinvestigaciones con el fin de permitirles un acercamiento a la terapiaprobiótica de una manera más informada y crítica.

Historia

El concepto de probióticos fue primeramente reportada por Elie Metchnikoff in 1907. El postuló que el consumo de productos de leche fermentada era el responsable de la longevidad de ciertos grupos étnicos y sugirió que estos productos manipulaban la microflora intestinal para mantener el balance entre las bacterias patógenas y no patógenicas. El término probiótico fue propuesto inicialmente en 1965 por Lilley y Stillwell, como un antónimo de antibiótico y usado para describir sustancias que favorecían el crecimiento de microorganismos. Fuller mas tarde describió a un probiótico como un "suplemento alimenticio microbial vivo que afecta benéficamente al animal huésped mejorando su balance microbial intestinal". La definición de probióticos fue mas tarde refinada en 1998 como "microorganismo vivos, que mediante la ingestión en cierta cantidad, produce efectos saludables mas allá de una inherente alimentación básica".

Conceptos básicos

De acuerdo a la definición usada, hay ciertos criterios que han sido desarrollados para evaluar el potencial de microorganismos que funcionen como probióticos. Basados en la definición de Guarner, es claro que un adecuado número de organismos viables deben alcanzar el tracto intestinal. Para esto, los organismos probióticos deben ser capaces de sobrevivir al tránsito a través del medio ambiente ácido del estómago y resistir la digestión biliar. Los organismos que sobreviven deben además poseer una variedad de propiedades, incluyendo la habilidad para adherirse a las células epiteliales intestinales, colonizar el tracto gastrointestinal, producir un factor antimicrobiano e inhibir patógenos entéricos. Otras propiedades tales como inmunomodulación, modulación de actividades metabólicas e inactivación de procarcinógenos son también deseables. Un organismo puede únicamente ser considerado un probiótico después que estas propiedades han sido identificadas y un efecto positivo sobre la salud ha sido documentado. Los probióticos comerciales deberían también ser seguros, sin efectos indeseables sobre el huésped (excesiva producción de gas) ser lo suficiente robustos para crecer en condiciones comerciales y sobrevivir durante el procesamiento y almacenaje.

Parte de la razón que el tratamiento con probióticos es tratado con escepticismo por algunos, es que los mecanismos de acción no están completamente entendidos. Originalmente se pensó que las bacterias probióticas ejercían su efecto a través de la inhibición competitiva de los patógenos entéricos, sin embargo investigaciones posteriores, particularmente estudios que involucraron enfermedad entérica inflamatoria o viral, demostraron que la resistencia a la colonización es un posible mecanismo. Otros mecanismos potenciales que han sido sugeridos o demostrados incluye la producción de sustancias antimicrobianas, competencia por adhesión a receptores, competencia por nutrientes, estimulación de la inmunidad y disminución de la absorción intestinal de antígenos.

La mayoría de preparados probióticos están constituidos por una o más bacterias acidolácticas (BAL). Dentro de este grupo las cepas más comúnmente usadas son de Lactobacilus, Bifidobacterium sp, y ocasionalmente Streptococcus. Ciertas cepas de levaduras, en especial Saccharomyces boulardii también han sido evaluadas.

La selección de organismos probióticos del nivel de género o especie no es adecuada si solo unas pocas cepas de ciertas especies de bacterias tienen efectos positivos. No se puede asumir que las propiedades probióticas expresadas por un miembro de una especie de bacteria acidoláctica estará presente en todas las cepas relacionadas. Es así, que los organismos probióticos deben ser identificados para el nivel de cepas y un test debe ser realizado sobre las cepas individuales.

Los organismos probióticos son considerados por la FDA y otras entidades regulatorias como seguros, una propiedad que ha permitido el uso frecuente de estos sin un estándar de eficacia o estudio de seguridad. Los lactobacilos han sido implicados en casos de bacteremia y endocarditis en personas, aunque no se pensó que los organismos probióticos estuvieran implicados, sin embargo la incidencia de efectos adversos es baja a diferencia de los efectos colaterales bien conocidos de los antibióticos. Se ha sugerido que el uso ilimitado de probióticos puede llevar a efectos adversos en grupos de riesgo. Particularmente estos grupos de riesgo, no han sido identificados, pero ha sido cuestionado si la estimulación del sistema inmune por los probióticos podrían ser perjudiciales en enfermedades autoinmunes y si existe la posibilidad de transferir resistencia de antibióticos desde probióticos a microorganismos virulentos. Ciertas especies de BAL poseen resistencia atípica a algunos antimicrobianos y pueden tener el potencial por transferencia mediada por plásmidos de resistencia antimicrobial.

El yogur ha sido usado por médicos, veterinarios y personas del común para el tratamiento de una variedad de condiciones con éxitos anecdóticos. Es importante recordar que el potencial del yogur para ser probiótico depende de las cepas de bacterias en el yogur y el número de estas que sean viables. El yogur puede ser un vehículo efectivo para los organismos probióticos pero no todas las cepas de lactobacilus en el yogur poseen propiedades probióticas. Los yogures comunes contienen cepas del L.delbrueckii y S. thermophylus, los cuales no han demostrado efecto probiótico.

Probióticos en medicina equina

A pesar del incremento del uso de probióticos en medicina equina, hay una falta de investigación que evalúe la eficacia de estos productos.

Un estudio que evaluó dos preparaciones comerciales reporta que no hubo influencia sobre la eliminación de Salmonella sp., en la prevalencia de la diarrea postratamiento, la longitud de la terapia antimicrobiana y el tiempo de hospitalización de caballos con cólico. Este estudio evaluó una preparación que decía contener de L. plantarum, L. casey, L. acidophilus, y Streptococcus faecium, y otro con L. acidophilus, S. faecium, Bifidobacterium thermophilum y B. longum en una dosis diaria total de 3 x 108 CFU y 4.1 x 109 CFU respectivamente.

Un segundo estudio evaluó un producto comercial con 5 x 109 CFU de cada L. lactis y E. faecium, y 1 x 108 células de levadura viva. Este estudio no reportó efecto sobre la eliminación de Salmonella en caballos hospitalizados con cólico. Desafortunadamente, no hubo indicio de si estas cepas eran capaces de colonizar el tracto intestinal equino o si la dosis fue adecuada.

Otro estudio evaluó el efecto de un "probiótico" comercial sobre los parámetros cardiorespiratorio, hematológico y bioquímico durante el ejercicio y sugirió que éste podría modificar los efectos fisiológicos del entrenamiento. El suplemento usado en este estudio contenía "un complejo biológicamente activo de metabolitos del metabolismo intermedio", RNA de levadura y bases de ácidos nucleicos y oligonucléotidos. Debido a que este producto no contenía microorganismos vivos no puede ser, por definición, un probiótico.

Como se declaró anteriormente, la dosis de microorganismos viables es el punto crítico. La dosis de organismos probióticos requeridas para asegurar la colonización del tracto intestinal en un caballo es desconocida. Extrapolando de las recomendaciones en humanos, en promedio (~450 kg) el caballo requeriría probablemente por lo menos 1 x 1010 a 1 x 1011 CFU/día (10-100 billones de CFU/día) de un organismo capaz de colonizar el tracto intestinal. Esto puede ser difícil de alcanzar con algunas preparaciones probióticas comerciales.

Uso clínico de probióticos en caballos

De acuerdo con la extrapolación de la investigación en otras especies, parece que probablemente esos probióticos tengan un papel en medicina equina. Cuáles probióticos y cuáles papeles, sin embargo, tienen todavía que ser determinados. Se debe recordar que los probióticos son herramientas específicas, no "cura-todo". Los antibióticos han revolucionado la medicina, pero el antibiótico correcto se debe utilizar para la condición apropiada o el tratamiento fallará. La administración de probióticos debe se considerada en el mismo contexto. Los probióticos no serán eficaces en el tratamiento de todas las condiciones, y todos los probióticos no serán igualmente efectivos en tratar todas las condiciones tratables con probióticos.

La selección de los probióticos para el uso en la práctica equina es a este punto difícil, debido a la falta de la investigación objetiva. Muchas preparaciones comerciales no enumeran los organismos que están presentes. Algunos productos enumeran los ingredientes adicionales tales como las "proteínas especiales" y los "factores inmunes". Éstos se deberían enfocar con escepticismo sin explicaciones más detalladas, incluyendo indicaciones de eficacia, no puedan ser proporcionadas. Para la evaluación de un producto, es esencial conocer la cepas y las especies de los organismos, la concentración y si los estudios de colonización y eficacia han sido realizados. Los testimonios no son aceptables para la demostración de la eficacia. Los nuevos productos probióticos se deberían evaluar por los practicantes de una manera similar a esos realizados para cualquier producto farmacéutico.

A pesar de la escasez de la investigación objetiva, una variedad de condiciones se han sugerido para responder a los probióticos. Un autor enumeró las condiciones indicadas para el tratamiento probiótico como: caballos mayores de 18 años; con un apetito pobre, una materia fecal fluida, o diarrea crónica; con cantidades grandes de material indigerido en la materia fecal; otros signos de enfermedades digestivas tales como un cólico recurrente, estrés por transporte, carreras, exposiciones, recuperación de cirugía, o estrés por el tratamiento veterinario tal como vacunación; los que se han tratado recientemente con los antibióticos o antihelmínticos; han tenido cambios recientes de la alimentación o del medio ambiente; caballos que luchan para adaptarse a cambios extremos de la temperatura; potros recién nacidos; caballos que pierden peso o la condición corporal.

Los probióticos pueden tener la utilidad más grande en la prevención y el tratamiento de la diarrea asociada con antimicrobianos, tratamiento de la colitis clostridial, tratamiento de diarrea crónica y prevención de la diarrea nosocomial, y prevención de la diarrea por infecciones agudas (especialmente por rotaviros) en potros. Ciertos probióticos han demostrado afectar el transporte de antígenos en el intestino delgado en humanos, de tal modo siendo útil para el tratamiento de la alergia alimentaria. Se ha postulado que estos organismos pueden cerrar poros grandes del transporte de moléculas. Mientras que esto no sea evaluado en potros, los probióticos se deben evitar en potros de menos 24 h de edad debido al potencial de afectar la absorción de anticuerpos maternales.

Esperanzadamente, las investigaciones futuras proporcionarán una selección más específica de preparaciones probióticas. En el mediano plazo, una comprensión de los principios generales de los probióticos y de su uso en otras especies puede permitir que el médico haga una escogencia mas racional. CONCLUSIÓN

Es demasiado temprano para determinar si los probióticos tendrán un impacto profundo en la práctica de la Medicina Veterinaria. El profesional debe recordar que todos los antibióticos no son eficaces contra todas las infecciones bacterianas, todos los probióticos no serán eficaces para todas las condiciones. Es lógico asumir que ciertos probióticos serán efectivos en el tratamiento o prevención de ciertas condiciones. Cuáles probióticos y cuáles condiciones tienen todavía que ser determinadas. Los especialistas deberían considerar las propiedades generales de los probióticos y la terapia probiótica cuando escogen y prescriben preparaciones probióticas. .

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