Úlcera gástrica en un caballo cuarto de milla (reporte de caso)

carlos Alberto Rojas Sepúlveda, DMV

Revisión de literatura

Esp. Medicina y Cirugía de Equinos UNAM

Resumen

Equino macho castrado Cuarto de Milla de 13 años de edad, es remitido al hospital de equinos de la Universidad Nacional Autónoma de México con historia de dolor abdominal agudo y reflujo. Se realizan pruebas hemáticas y se instaura tratamiento para enteritis anterior; al modificarse la historia se encuentra que el caballo solo recibe una comida al día y al no obtenerse más reflujo, se instaura tratamiento para úlcera gástrica, encontrándose una respuesta positiva al tratamiento.

Se presenta al hospital de equinos de la Universidad Nacional Autónoma de México un equino macho castrado de 13 años de edad, con historia de múltiples episodios de dolor abdominal de moderado a severo, reflujo de 8 de pH y respuesta irregular a analgésicos.

Los diagnósticos diferenciales que se consideraron para este caso fueron: enteritis anterior, impactación de intestino grueso y enterolitiasis.

Pruebas diagnósticas

Al examen físico se observa un paciente tranquilo con dolor moderado, deshidratación del 8%, taquicardia (80 /min), taquipnea (232/min), membranas mucosas congestionadas, tiempo de llenado capilar (2”), hipomotilidad intestinal en los cuadrantes izquierdos, hematocrito elevado (54%), hiperproteinemia (8.4 g/dl); el resto de valores se encontraban dentro de los rangos normales.

Se establece terapia de fluidos con solución Hartmann (4 L/h) adicionado con gluconato de calcio (20 ml/L) y potasio (1 ml/L), además penicilina G sódica 40.000 UI iv cada 6 horas, gentamicina 6.6 mg/kg iv cada 24 horas, flunixin meglumina 1.1 mg/kg iv cada 12 horas, heparina 20 millones de UI iv cada 12 horas, ranitidina 15 mg/kg iv cada 8 horas, nada per os y sondeo nasogástrico cada 4 horas.

El día 2 se revela que el caballo solo consume alimento una vez al día y es atado en el centro de la caballeriza, disminuye la obtención de contenido estomacal, cambiando así los diagnósticos diferenciales a úlcera gastroduodenal, gastritis y enteritis anterior.

Se realiza cuadro hemático en el cual se encuentra hiperfibrinogenemia (6 g/L) y se modifica la terapéutica del animal así: cisaprida 0.1 mg/kg p.o. cada 12 horas, ranitidina 6.6 mg/kg p.o. cada 12 horas, sacar a pastar cada 4 horas y se retiran antibióticos y antiinflamatorios, así como la heparina y la terapia de fluidos. Dado que presenta aumento en el tamaño y la temperatura de las venas yugulares, se decide instaurar fomentos de agua caliente en las dos venas cada 12 horas. El día 3 se suministra bicarbonato de sodio (30 g), con cloruro de sodio (30 g), por vía oral cada12 horas, además de suministrar permanentemente pastura. El día 5 se realiza biometría completa y química sanguínea, arrojando los siguientes datos:

Hiperfibrinogenemia (7 g/L), hiperbilirrubinemia (79.7 mmol/L), bilirrubina no conjugada alta (74.3 mmol/L), hipofosfatemia leve (0.66 mmol/L, bicarbonato bajo (23 mmol/L), anión gap alto (14 mmol/L).

El paciente es dado de alta el día 8 parcialmente recuperado, con un diagnóstico de úlcera gastroduodenal, y con la siguiente terapia: cisaprida a dosis de 0.1 mg/kg p.o. cada 8 horas, ranitidina 6,6 mg/kg p.o. cada 8horas durante 20 días y pastura permanente.

Discusión

Síndrome de Úlcera Gástrica en Equinos (EGUS)

Es una entidad en caballos de alta competencia y en potros; su diagnóstico se basa en la historia, no existe predisposición de sexo o raza.

Dadas las características anatómicas y fisiológicas del estómago equino, está predispuesto a presentar úlceras gástricas, ya que su estómago es pequeño (8 a 15 L), comparativamente con el tamaño de otras vísceras. Se divide en dos regiones, una dorsal la cual es revestida por un epitelio estratificado y ocupa un tercio del estómago; en esta región se presentan el 80% de las úlceras en caballos, ya que su sistema de protección es deficiente comparado con el de la porción ventral y la porción ventral o glandular que representa dos tercios de la superficie total de la mucosa estomacal, y es responsable de la secreción de ácido clorhídrico (HCl) y pepsinógeno; estas están separadas por el margo plicatus. La secreción constante de ácido clorhídrico es otro factor preponderante en la presencia de úlceras en el caballo, dado que es más frecuente un desbalance de los factores protectivos y secretores de la membrana, así como la gran cantidad de ácidos grasos volátiles (AGV) y ácidos biliares, que afectan la región no glandular; algunos reportes dicen que la combinación de HCl y AGV causan inhibición del transporte de sodio, celulitis y ulceración de la región no glandular; los ácidos biliares aumentan la permeabilidad celular a los iones de hidrógeno.

Como factores de riesgo de síndrome, encontramos que la intensidad del ejercicio y la introducción al entrenamiento está directamente relacionado con la presentación de úlceras, alteraciones en el manejo y en el suministro de alimentos, como es el suministro de alimento de forma intermitente comparado con el suministro continuo y dietas ricas en carbohidratos que elevan los niveles de AGV en él estómago. Existen reportes de animales que son transportados, con frecuencia desarrollan estrés y con esto aumentan los riesgos de úlcera; el hábitat modificado es un factor de riesgo, animales que se encuentran en potrero están menos predispuestos a la presentación de úlceras que animales que se encuentran en confinamiento. La administración de antinflamatorios no esteroidales (AINES) en el caballo de alta competencia han hecho de este un animal con grandes riesgos de padecer de úlceras gástricas, aunque el uso de suxibuzona no presenta efectos tan tóxicos como fenilbutazona, siendo poblaciones más susceptibles los caballos de carreras PSI (80 %) y potros(25%). Se ha reportado el asilamiento de DNA de algunas especies de Helicobacter spp en caballos con úlceras en la región no glandular, pero no se ha establecido la relación directa como causa de la úlcera, y no se ha aislado Helicobacter pilory.

Los signos clínicos más representativos en adultos son: diferentes grados de dolor (depende de severidad y duración), fiebre, diarrea, bruxismo y ptialismo, cambios comportamentales, posturales y de apetito, pobre condición corporal y pobre desempeño atlético. Los diagnósticos diferenciales que se tienen, son gastritis, enteritis anterior y otras causas de SAA.

El diagnóstico se realiza por signos clínicos y gastroscopia, siendo este el único método que no da un diagnóstico definitivo, encontrándose varias clasificaciones de úlceras, según tamaño, cantidad y penetración y por la respuesta al tratamiento. Actualmente se estudia la medición de absorción de sucrosa, que es un carbohidrato de cadena larga que solo es absorbida por las regiones ulceradas de la mucosa, no es metabolizada por el organismo y es excretada por la orina, pero este método no es promisorio por sus altos costos; la endoscopia es mas usada. Se reporta que pruebas de laboratorio y mediciones sanguíneas no son eficaces ya que son muy variables y no específicas.

Se reportan varios tratamientos usando diferente medicación como antagonistas de los receptores 2 de histamina (ranitidina 6.6 mg/kg p.o. o 1.5 mg/kg iv c/8-12 horas, cimetidina 20-30 mg/kg p.o. o 1.5 mg/kg iv c/8-12 horas, famitidina mg/kg p.o. o 1.5 mg/kg iv c/8-12 horas), bloqueadores de la bomba de H (omeprazol 4 mg/kg p.o. o 1.5 mg/kg iv c/8-12 horas), protectores de mucosa (sucralfato 20-40 mg/kg p.o. c/48horas), antiácidos (30 g de ALOH/ 15 g de MgOH p.o. c/2 horas), complejo pectinlecitina, hormonas sintéticas (misoprostol 5 mcg/kg p.o. c/8 horas, octreotide 0.5-5 mcg/kg c/5 horas), pocineticos (betanecol 0.25 mg/kg iv c/4 horas, eritromicina 0.1-1 mg/kg iv, cisaprida 0.1-0.2 mg/kg p.o. c/8 horas), antibióticos (claritromicina y amoxicilina o metronidazol, tetraciclinas y metronidazol o furazolidona) y un adecuado manejo nutricional.

La literatura moderna da como pronóstico del síndrome de úlcera gástrica equina reservado, ya que existen muchos factores implicados en éste.

CONCLUSIÓN

 

Como consecuencia se debe crear conciencia entre los Médicos Veterinarios acerca de la real importancia que tiene el EGUS y su subvaloración hasta el momento, las grandes pérdidas económicas, para así transmitirle a los propietarios una disciplinada estrategia para erradicar esta enfermedad.

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