GESTACIÓN DE ALTO RIESGO EN LA YEGUA

Revisión de literatura

ADRIANA INÉS RINCÓN OLIVARES, DMV

Monitor Clínica de la Reproducción UN

INTRODUCCIÓN

En la yegua el parto generalmente dura entre 30 y 40 minutos. La intervención oportuna, en caso de ser necesaria, está basada en la continua evaluación que proporcione información valiosa acerca del bienestar materno y fetal y que incide directamente sobre las medidas a tomar.

Sin embargo, usualmente el nacimiento de un potro es un evento que transcurre sin complicaciones; algunos autores mencionan que cerca del 90% de las yeguas paren sin manifestar ningún problema.

La duración promedio de la gestación en los equinos oscila entre los 335 y los 342 días. Potros nacidos antes de los 320 días usualmente son prematuros y no viables y edades gestacionales superiores a los 360 días o más no revelan sobrecrecimiento y no aumenta el riesgo de distocia, a diferencia de los bovinos donde las gestaciones prolongadas inciden sobre el riesgo de distocia (Blanchard, 1995).

Una longitud gestacional normal no garantiza el nacimiento de un potro maduro; potros dismaduros  pueden nacer después de los 343 días de gestación. Los casos de dismadurez implican que un medio ambiente intrauterino anormal contribuyó a un retardo en el crecimiento ( Ley, 1994).

 

Cuidados básicos de la yegua gestante

Vacunación: A causa de que el potro deriva su inmunidad del consumo de calostro, es muy importante vacunar a la yegua durante la gestación. La selección de la vacuna depende de la exposición a la enfermedad, eficacia de la vacuna y  la capacidad económica. Actualmente en nuestro medio se vacunan las yeguas destinadas a la cría, contra Encefalitis Equina Venezolana, Influenza y Tétano (Cable, 1997).

Vermifugación: Se debe vermifugar regularmente las yeguas con vermífugos de amplio espectro, los cuales son considerados seguros para usar durante la gestación. Entre los  aprobados para  uso en hembras gestantes se encuentran la ivermectina, pamoato de pirantel y pirantel tartrato. El uso del tiabendazol y el fenbendazol es común, aunque no se conoce mucho acerca de los efectos colaterales (Meyers,1998).

Alimentación: Es de vital importancia proporcionar una fuente energética a todas las yeguas destinadas a la reproducción; se ha reportado que yeguas con condición corporal muy baja no sintetizan adecuadamente hormonas afectando directamente su capacidad reproductiva, al igual que yeguas demasiado gordas tienen bajas tasas de concepción. La obesidad en yeguas ha sido asociada con el nacimiento de potros pequeños y débiles  (Mc. Bride, 1993).

Durante  los primeros ocho meses de gestación, el requerimiento de energía digestible es igual al de mantenimiento. Los requerimientos se incrementan gradualmente con los meses de gestación.

El calcio y el fósforo son muy importantes en la yegua preñada; se debe suministrar 0.2% de calcio sobre la ración total los primeros ocho meses y 0.4% los tres últimos meses de gestación. Además la dieta deberá contener al menos 0.3% de fósforo; es muy importante que el fósforo no exceda al calcio en la ración. Las yeguas alimentadas con una mezcla mineral desbalanceada tienen mayor probabilidad de tener un potro con desviación de los miembros y contractura de tendones ( Mc. Pherson,1994).

A pesar de la implementación de gran variedad de pruebas diagnósticas, con el objetivo de realizar un examen más preciso acerca del  bienestar fetal y materno, resulta  aún  difícil  identificar oportunamente las gestaciones de alto riesgo y así poder implementar una terapia adecuada y oportuna. Por lo tanto, las pérdidas gestacionales continúan siendo un serio problema para la empresa de la reproducción equina.

Debido a la gran importancia que tiene el examen minucioso en busca de posibles anomalías, es necesario revisar datos que es preciso obtener a la hora de manejar un caso de una posible preñez de alto riesgo.

Previo al examen físico, es necesario indagar acerca de la historia clínica y reproductiva de la yegua como por ejemplo infecciones uterinas previas, abortos, partos gemelares o distocias; también es necesario conocer si ha tenido potros con isoeritolisis, sepsis, prematurez, dismadurez o falla en el trasporte pasivo, fracturas de pelvis, exposición a herpes virus, arteritis viral equina, leptospirosis o consumo de plantas tóxicas ya que estos pueden ser causa de gestaciones de alto riesgo (Santschi, 1994).

Es importante conocer el resultado de exámenes anteriores al servicio, como biopsia, citología o cultivos (Ousey, 2003).

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